Que la semilla germine

Por Ismenia Ardila Díaz / Isardiaz@gmail.com

La noticia pasó desapercibida en el Cauca, pero no en Santander, donde hubo conmoción en el gremio cacaotero: el 3 de febrero falleció en un accidente de tránsito en la vía Isnos-Popayán el ingeniero Dennis David Angarita Millán, Gerente Técnico de la cooperativa Ecocacao, un santandereano de gran valía que con ‘alma, corazón y vida’ venía regando semillas de paz en este departamento.

Dennis David Angarita Millán,
Dennis David Angarita Millán,

A sus 47 años de edad y con una amplia experiencia en la producción del grano y el trabajo comunitario, era el líder y responsable de la asistencia técnica del proyecto liderado por la Gobernación del Cauca con recursos del Sistema General de Regalías para la recuperación de este ancestral cultivo.

La masiva asistencia a su funeral en la ciudad de Bucaramanga fue una expresión más del profundo dolor y sentimiento que embargó en la región la pérdida de este excelente profesional y ser humano, luchador por el campo y el desarrollo regional.

Dennis David Angarita Millán,
Dennis David Angarita Millán,

El ambicioso proyecto de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Fomento Económico del Departamento, busca repoblar las plantas del cacao asociadas a un sistema de sombrío con maderables y otros productos para la seguridad alimentaria en beneficio de 4.000 familias de 21 municipios del Cauca, en convenio con la Cooperativa Ecocacao, hija del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio.

De lo que se trata hoy, es devolver a estas tierras las semillas del que fuera a mediados del siglo anterior un producto emblemático en poblaciones como Puerto Tejada y El Patía. Mi padre, Luis Eduardo Ardila Rueda, testimonió cómo en los años 40 sembraron masivamente en la región de San Vicente de Chucurì, hoy “Capital Cacaotera de Colombia”, una variedad llamada ‘Cacao Caucano’. En el Valle del Cauca y Cauca, había cultivos de cacao criollo y trajeron variedades como el ‘pajarito’ y otros del hato amazónico del Ecuador, que se cruzaron e hibridaron naturalmente, resultando plantaciones con características diferentes a las dos y que llamaron “Caucanos”, una especie de cacaos regionales, aromáticos, de muy buena calidad, de granos violeta y oscuros, que iniciaban producción en escasos 4 años y marcaron el inicio de este próspero cultivo en Santander.

Por esas cosas de la vida, 70 años después, los santandereanos en cabeza del ingeniero Dennis, regresaron al Cauca para revivir el cultivo del llamado “alimento de los dioses”. No en vano en el epitafio el ingeniero Dennis familiares y amigos invitan a alimentar su herencia y honrar su memoria con el trabajo duro para que el “Dios de la vida tome la suya como el grano que muere para germinar nueva vida y que las semillas que esparció cosechen y multipliquen la paz y la justicia en estos campos”. Que sus semillas germinen en el Cauca. Paz en su tumba.

 

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